Acabamos ahí de casualidad y fue la sorpresa más agradable de las vacaciones.
Un sitio espectacular, con unas vistas INCREÍBLES a toda la ría. Con el airecito que corre ahí…uuh
La atención de 10
Y la comida… mmmmadre mía que rico todo.
Pedimos unas navajas, que estaban obviamente riquisisimas.
Y un arroz con zamburiñas que nos dejó salivando aun después de haberlo comido, ehpehtaculá.
Y luego, unos metros más abajo hay una ruta de molinos muy bonita con un paseo muy agradable.
Un 10 de sitio por todo.
Sin duda volveremos, lo he guardado en mis favoritos de repetir.