Hemos pedido un flat white, un cappuccino y un bizcocho de zanahoria sin gluten. Llevaba tiempo queriendo conocer este lugar y me ha decepcionado. El bizcocho de zanahoria estaba muy seco, añejo, no era fresco del día o no lo parece al menos, la crema también muy seca. El café para ser de especialidad, sin más, habiendo tantas otras cafeterías con muy buen nivel de café por el barrio. Hemos pagado €12 por los 2 cafés y el bizcocho. Eso sí, el trato de quienes nos han atendido ha sido muy amable, pero creo que no volveré.