Llegué para una consulta por un expediente de incapacidad laboral, he de decir que llegué recomendado por familiares mi a los cuales les había atendido Juan Rojano en persona, mi experiencia fue radicalmente opuesta. La cita estaba programada para las 18:20, me atendieron a las 19:30 y con prisa porque "se tenía que marchar".Tuve una sensación de una empatía nula con mi caso (era un caso más y ni siquiera se disimuló), no me dejaron hablar en absoluto (cortes, hablar por encima, cero interés en lo que pudiera contar, si solo querían información de los informes no entiendo para que citan), en la hora y 10 que estuve esperando confirmé (porque hay privacidad cero) que la persona que ejercía de administrativa, en la misma entrada, realizó 12 llamadas a clientes para comunicar que "habían perdido" y que "no sabía nada porque ella no era la abogada", así que, evidentemente, tras no escucharte en la primera consultar, tampoco te dan la oportunidad de entender que ha sucedido. Una auténtica lástima que un despecho pierda clientes, y prestigio, por métodos o personal indiferente.