Experiencia nefasta. No tuvieron su día. Más de una hora esperando para cenar. Se les rompió el ordenador y no supieron tomar el control. A pesar de pedir 3 veces explicaciones los camareros no nos hacían ni caso. Nos dieron un aperitivo por la espera, se lo agadecimos. Por fin empezamos a comer pero la desilusión vino también con la comida. Platos insulsos, excesivamente pequeños. Las pizzas correctas, sin más. Nos cobraron una radler, que no venía en la carta, a 7€, evidentemente nos quejamos y nos la quitaron. Además 4 mesas alrededor fumando, cuando la ley lo prohíbe desde hace años. Mala experiencia. Para no volver. Hay muchas opciones en la zona mucho mejores y mas económicas. Mucha suerte.