Llevé a mi perrita Trufa para una segunda opinión sobre una posible luxación de rótula. En nuestro veterinario habitual la habían tratado con brusquedad y nos presionaban para operar, pero con Miguel la experiencia fue completamente distinta: la revisó con mucho cuidado, sin causarle dolor, y me explicó con calma que la cirugía sería necesaria, aunque sin imponer la decisión.
Ese mismo día recibí el presupuesto y programamos el preoperatorio, que salió fenomenal. El día de la operación, aunque con miedo lógico, nos sentimos tranquilos porque confiábamos plenamente en Miguel. Todo salió muy bien, y Trufa se recuperó rápido a pesar de las molestias iniciales.
Incluso cuando una medicación le causó un problema, me atendieron enseguida por teléfono, ajustaron el tratamiento y el propio Miguel me llamó después para asegurarse de que mejoraba. Ese detalle nos dio muchísima confianza.
Estamos muy contentos con la atención recibida y pronto volveremos para operarle la otra patita. ¡Muchas gracias!