Mi padre estuvo yendo al centro de Argüelles más de 2 años, y solo podemos decir cosas buenas de esta experiencia. La entrada en el centro fue un antes y un después, cognitivamente, pero sobre todo porque cambió mucho su estado de ánimo, mejoraron mucho su autoestima y sus ganas de vivir. Mi padre llegó al centro triste y solo pensando en ir al cementerio a visitar a mi madre, y las sesiones de terapia se convirtieron en los mejores momentos de la semana para él. Desde aqui quiero agradecer a todo el personal su dedicación, su profesionalidad y su humanidad. Mi padre se ha sentido muy querido, apoyado y valorado en Cognitiva, y por eso lo recomiendo absolutamente