Alejandro Stockdale lidera un equipo de consultores internacionales que ayuda a grandes clientes de Google a escalar sus negocios globalmente. Especializado en el sector viajes, aporta su amplia experiencia en la industria para ayudar a las marcas en su expansión internacional.
Planificar unas vacaciones hoy en día suele parecerse a resolver un cubo de Rubik. Lo giras para ajustar un precio, pero desordenas la ubicación. Corriges la ubicación, pero pierdes calidad. Esa fricción es el “impuesto de complejidad” que los viajeros pagan a diario.
Lo viví hace poco al organizar un viaje para mi familia numerosa. Mi padre quería lujo y tranquilidad, y mi hermano buscaba seguridad y una playa de arena para su hija de 3 años.
Antes, necesitabas horas de búsqueda manual para poder encajar esas contradicciones en el cubo. Lo que yo hice fue acceder a la Búsqueda de Google y decir lo siguiente: “Busco recomendaciones de resorts en el sur de Europa para septiembre donde pueda encontrar lujo y tranquilidad para adultos, pero también seguridad y arena para una niña pequeña”.
Vistas Creada con IA en la Búsqueda no solo me facilitó enlaces, sino que también fue capaz de razonar. Funcionó como si me asesorara: resolvió el cubo de Rubik en un instante. Por ejemplo, en el caso de un resort, se indicaba específicamente que era conocido por su servicio VIP para familias; que contaba con una playa privada, de aguas poco profundas y de arena; que tenía servicios de canguro y guardería en las villas; y que ofrecía tanto lujo para los padres como seguridad para los niños.
Este paso de la coincidencia de palabras clave a la modelización de la intención lo cambia todo para los profesionales del marketing turístico.
La Búsqueda evoluciona de la información a la inteligencia
La IA se ha convertido en el nexo de unión que ayuda a los viajeros a gestionar la complejidad de las reservas. Todo el mundo ha tenido que tomar una decisión de compra con decenas de pestañas abiertas, reseñas contradictorias y la sensación de estar perdiéndose algo mejor. Hoy en día, esa fricción está desapareciendo.
Al sintetizar grandes cantidades de información en una única recomendación fiable, la IA transforma las búsquedas en confianza en tiempo récord. Los datos lo confirman: los usuarios de Vistas Creadas con IA o del Modo IA están de acuerdo en que estas funciones ayudan a tomar decisiones más rápido (77 %) y con más confianza (75 %).1
En este nuevo panorama, la búsqueda se está volviendo más personal. Sabe reconocer por qué una persona busca un destino y otra persona busca otro. Para las marcas, estas innovaciones reducen la fricción en cada punto de contacto, lo que ayuda a los clientes a pasar más rápido del descubrimiento a la toma de decisiones. Esto se traduce en nuevas conversiones.
La diferencia de Google: conectar la inspiración con el inventario
Este cambio hacia la inteligencia pone de relieve una brecha fundamental en el mercado: la distinción entre “chatear” y “reservar”.
La IA generativa se está convirtiendo en un producto indispensable; casi cualquier herramienta puede redactar un itinerario de ensueño. Sin embargo, en el sector de los viajes no basta con palabras bonitas. Hace falta que la recomendación sea real y se pueda reservar. Aquí es donde Google ofrece una ventaja única al conectar la “inspiración” del razonamiento de la IA con el “inventario” del sector turístico internacional.
Si bien un modelo de lenguaje extenso estándar puede idear un viaje perfecto, Google sabe si un hotel concreto está disponible para esa semana de septiembre. Además, podemos ver el coste total sumando el vuelo, el hotel y las actividades planificadas.
Así, los usuarios pueden pasar fácilmente de lo que les inspira un vlog de viajes en YouTube a una transacción confirmada. No solo los ayudamos a encontrar información, sino a hacer que las cosas pasen.
El futuro es de los agentes
Hoy en día, la IA ayuda a los viajeros a sintetizar las opciones disponibles. Mañana, podría ayudarlos a hacer una reserva.
Imagina que los viajeros pudieran facilitar a los agentes de IA su contexto específico, como su nivel en un programa de fidelización. En ese caso, el agente no solo sugeriría una habitación, sino que podría decirle algo como esto: “He encontrado la estancia perfecta, con las ventajas de la categoría Diamante y la tarifa corporativa que te corresponde”.
Para las marcas, esta es la oportunidad definitiva de asegurar el “rendimiento” en lugar de “volumen” vacío, ya que la IA podría identificar a los viajeros que están dispuestos a pagar un precio más alto por una experiencia personalizada.
2050 es el destino, pero el 2030 será un punto de inflexión
Un nuevo estudio de Google y Alvarez & Marsal profundiza en los detalles de este futuro con agentes para el sector turístico que se espera en las próximas décadas. No obstante, el 2030 será un punto de inflexión crítico. Será ese momento donde la brecha entre los “líderes digitales” y los “rezagados digitales” será insalvable. Para triunfar en el futuro de los agentes, las marcas deben modernizar su infraestructura de datos hoy mismo.
La tarea de los profesionales del marketing en el sector turístico ahora es evaluar su contenido digital. La IA de Google solo puede mostrar lo que ve. Por eso, tu sitio debe proporcionar contenido detallado y estructurado que identifique desde el tipo de arena de la playa que hay hasta cualquier certificación de sostenibilidad que tengas.
Si logras que tus datos estructurados sean tan completos como la experiencia en persona, la IA podrá encontrar lo que ofreces, detectar los precios y mostrar tu marca a los viajeros adecuados, tanto ahora como en las próximas décadas.
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